Mahjong Solitaire suele percibirse como un antiguo juego oriental, pero en su forma habitual es ante todo un rompecabezas de ordenador. Usa las fichas del mahjong clásico, aunque sus reglas apenas están relacionadas con el juego tradicional para varios jugadores. Su historia comenzó en el entorno digital y pronto lo convirtió en un género reconocible de juego en solitario.
La historia de Mahjong Solitaire
Por qué no es mahjong clásico
El mahjong tradicional es un juego de mesa para varios participantes, con robos, descartes, combinaciones y competición. Mahjong Solitaire es diferente: es un rompecabezas individual en el que se retiran parejas de fichas iguales abiertas hasta limpiar el tablero.
Un rompecabezas hecho para la pantalla
La mecánica encaja muy bien con el ordenador: el programa crea al instante una figura por capas, muestra las fichas disponibles, elimina parejas y permite empezar otra partida sin colocar manualmente 144 fichas.
PLATO y Brodie Lockard
La historia moderna suele vincularse con Brodie Lockard, que en 1981 creó Mah-Jongg para el sistema PLATO. Aquella versión fijó las ideas básicas: capas, retirada de parejas, acceso limitado a las fichas y objetivo de limpiar todo el campo.
Shanghai de Activision
En 1986 Activision publicó Shanghai, que llevó la idea a los ordenadores domésticos. La disposición piramidal llamada «tortuga» se convirtió en uno de los símbolos visuales del juego.
Por qué siguió siendo popular
El juego no exige conocer el mahjong tradicional, pero tampoco es mecánico. Una pareja elegida sin cuidado puede bloquear fichas importantes, así que cada movimiento puede cambiar el desarrollo de la partida.
La historia de Mahjong Solitaire no es la de un antiguo juego de azar, sino la de una adaptación informática acertada del material visual del mahjong clásico.
Con el tiempo cambió de nombres, plataformas e interfaces, pero conservó el principio central: encontrar parejas libres y limpiar gradualmente el tablero.